El Gobierno contratará consultoras internacionales especializadas en procesos de reestructuración institucional para intervenir y reformular el funcionamiento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, explicó que se trata de empresas multinacionales con experiencia en procesos similares. El trabajo será financiado con recursos del Banco Mundial, mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también participa en el proceso de reestructuración.
Blanco señaló además que otros organismos internacionales, entre ellos la Unión Europea, la cooperación francesa y Fonplata, mantienen acciones de apoyo y cooperación con el Gobierno.
La autoridad confirmó que las empresas ya fueron seleccionadas y se espera que lleguen la próxima semana para la firma de los respectivos contratos.
Consultoras
Más allá de la reorganización administrativa, el Ejecutivo plantea como principal objetivo garantizar un suministro regular de combustibles.
Según Blanco, las medidas adoptadas hasta ahora no lograron resolver completamente el problema debido, principalmente, a deficiencias en las áreas encargadas de la comercialización, importación y fiscalización.
El ministro cuestionó particularmente el funcionamiento de las estructuras de YPFB relacionadas con la comercialización y de la ANH, entidad que —según afirmó— debería ejercer un mayor control sobre el movimiento de combustibles.
“Había un gran desvío de combustible”, sostuvo Blanco a Red Erbol, al justificar la intervención de ambas instituciones.
La denuncia coloca el foco no solo en la disponibilidad de carburantes, sino también en los mecanismos de control que deberían garantizar que el combustible importado llegue efectivamente a los consumidores y sectores productivos.
Cambios en la ANH
Como parte de las primeras medidas, el Gobierno informó que ya ingresó a la ANH y determinó el cambio de al menos 17 funcionarios.
El Ejecutivo también plantea endurecer las sanciones contra quienes participen en el desvío de combustibles y modificar los mecanismos de control interno.
Blanco sostuvo que las medidas deben ser “lo más fuertes posibles” y apuntó a la implementación de un sistema informático de control que permita realizar un seguimiento más eficiente de los combustibles desde su importación hasta su destino final.
La intención es cerrar espacios para irregularidades y establecer responsabilidades dentro de las instituciones que se encargan de la cadena de abastecimiento.
Roles
El ministro planteó además un cambio en el papel que cumplen ambas entidades frente a posibles irregularidades.
En el caso de YPFB, señaló que la estatal debe asumir un rol más activo como parte acusadora cuando corresponda, mientras que la ANH debería hacer lo propio dentro de sus competencias.
La apuesta del Gobierno es que la reestructuración no se limite a cambios de personal, sino que implique una revisión de los procesos internos, los sistemas de información y los mecanismos de fiscalización.
Consumidores
La situación del abastecimiento de combustibles tiene un impacto que trasciende al sector hidrocarburos. La falta o irregularidad en la provisión de diésel y gasolina afecta al transporte, la producción agropecuaria, la logística y el comercio, además de generar mayores costos para empresas y consumidores.
Para los sectores productivos, garantizar la disponibilidad de carburantes es clave para sostener las operaciones y evitar interrupciones en las cadenas de distribución. Para los hogares, los problemas de abastecimiento pueden terminar trasladándose a los precios de bienes y servicios cuando aumentan los costos de transporte y logística.
En ese contexto, la reestructuración anunciada por el Gobierno busca atacar uno de los puntos más sensibles de la economía: asegurar que los combustibles importados y distribuidos lleguen a su destino y que los recursos públicos destinados a sostener el abastecimiento tengan un sistema de control efectivo.
El desafío, sin embargo, será medir si los cambios institucionales y el apoyo de los organismos internacionales logran traducirse en una mejora concreta y sostenida en el suministro de combustibles./LR






