Los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba y Tarija enfrentan una crisis  debido a incendios forestales que ponen al límite la capacidad de respuesta de las autoridades y equipos de rescate. La emergencia se ve agravada por factores climáticos adversos, como fuertes vientos, y una preocupante escasez de recursos económicos y combustible para movilizar brigadas.

Tarija en situación dramática

En el sur del país, la gobernadora de Tarija, María René Soruco, informó que el departamento vive una situación “dramática” desde el pasado miércoles, con el fuego afectando ya a los municipios de Méndez, Uriondo y Cercado.

Las comunidades de Erquis y Coimata son las más críticas debido a la proximidad de las llamas a las viviendas, lo que obligó a priorizar la protección de vidas humanas y domicilios. Para combatir el siniestro, el Gobierno central reforzó las operaciones con dos helicópteros de la Fuerza Aérea Boliviana equipados con sistemas Bambi Bucket, apoyados en tierra por efectivos militares, bomberos de la Policía y voluntarios.

Alerta en Santa Cruz y falta de presupuesto

El departamento de Santa Cruz se mantiene en Alerta Amarilla, con un reporte de dos incendios activos (Parque Otuquis) y más de 21.000 hectáreas afectadas hasta el momento. Los bomberos voluntarios de la atendieron emergencias en municipios como Porongo, Warnes, La Guardia y Cotoca. Además, se registraron más de 1.000 focos de calor en el departamento, los cuales amenazan con transformarse en incendios de mayor magnitud si no se controlan a tiempo.

Por su parte, el gobernador cruceño, Juan Pablo Velasco, cuestionó el limitado presupuesto asignado a las gobernaciones, señalando que solo cuentan con el 0,4% del Presupuesto General del Estado, lo que dificulta el cuidado de 15 millones de hectáreas de áreas protegidas. Ante esto, el COED determinó fortalecer los patrullajes preventivos junto a la Policía y el Ministerio Público.

Cochabamba y la falta de combustible

En Cochabamba, el fuego consumió más de 100 hectáreas de vegetación en la comunidad de Liriuni, en Quillacollo, extendiéndose hacia la parte alta del Parque Tunari impulsado por los vientos. El gobernador Leonardo Loza denunció que el principal obstáculo para una reacción inmediata es la falta de diésel para movilizar a los voluntarios y la maquinaria necesaria hacia las zonas de difícil acceso.

Investigaciones

Las autoridades sospechan que muchos de estos siniestros son intencionales. En Tarija, la Fiscalía inició investigaciones tras reportes y videos que muestran cómo el fuego se reactiva en zonas ya sofocadas. A pesar de existir una pausa ambiental dictada por la ABT y una resolución del Tribunal Agroambiental que prohíbe las quemas, los bomberos lamentan que la población continúe realizando estas prácticas de forma recurrente, ignorando las normativas y multas vigentes.

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