Impacto. La falta de diésel en las estaciones afecta las operaciones de los micreros, el transporte, el agro, el servicio de recojo de basura y los viajes interprovinciales e interdepartamentales en el país, pues se registran demoras por el desabastecimiento de combustible.

El gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, precisó que Santa Cruz requiere 70 millones de litros al mes; sin embargo, actualmente el Gobierno solo está entregando el 60%.
Añadió que, en el caso del agro, que compra directamente su combustible, se tiene un abastecimiento de apenas 30%, debido a que el sector no pudo importar diésel debido al elevado precio internacional producto de la guerra en Medio Oriente.
Hernández solicitó una reunión con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para que les explique el plan de dotación de diésel.
El escenario asoma después de 53 días de bloqueos que paralizaron diferentes esferas del aparato productivo y, aunque las carreteras fueron habilitadas, las filas en surtidores continúan y sectores productivos y de transporte sostienen que el abastecimiento todavía no recupera la normalidad, lo que prolonga las pérdidas y dificulta retomar el ritmo habitual de trabajo.

En el norte de Santa Cruz, el agro es uno de los sectores más golpeados, donde la zafra cañera y la siembra de soya acumulan más de una semana de retraso por la falta de combustible, según denunció el dirigente Eliazer Arellano, quien aseguró que el problema arrastra consecuencias desde antes de los bloqueos.

”Preocupante y triste para nosotros el sector productivo, hemos sido perjudicados más de 50 días, recién estábamos terminando la cosecha de soya, no había diésel. Nos llega diésel una vez a la semana. Es triste, y ahora que estamos empezando nuestra cosecha de caña, la siembra de soya y no tenemos diésel”, expresó Arellano.
Mientras el campo intenta sostener la producción, el transporte urbano también opera a media capacidad, de acuerdo con el dirigente Mario Guerrero, quien informó que la falta de diésel obliga a reducir la cantidad de vehículos en circulación. “Estamos nomás prestando servicios con un 50%, porque, lamentablemente, sigue la escasez del diésel”, declaró.

La situación también golpea al transporte pesado, un sector que esperaba recuperar el movimiento de carga tras el conflicto en las carreteras; sin embargo, los camiones pasaron de estar detenidos por los bloqueos a permanecer inmovilizados en los surtidores a la espera de combustible.
”Hemos pasado de tener 53 días de bloqueo, de estar parados, ahora a irnos a los surtidores, a estar parados nuevamente. Es una situación compleja, porque necesitamos restituir el flujo de los camiones, necesitamos el diésel en los surtidores”, señaló el dirigente Marcelo Cruz, quien advirtió que el abastecimiento no se ha restablecido de manera plena.
En la capital cruceña, las dificultades también alcanzaron a los servicios municipales: la Empresa Municipal de Aseo de Santa Cruz (Emacruz) informó que la escasez de diésel redujo en un 30% su capacidad operativa, obligando a redistribuir maquinaria y priorizar los recorridos para evitar una mayor afectación a la población.
Afectación en otras regiones
En La Paz, el problema también se refleja en las terminales terrestres, donde empresas de transporte interdepartamental denunciaron que redujeron hasta en un 50% sus frecuencias porque varios buses permanecen durante horas en las filas de los surtidores, obligando a suspender horarios y generando esperas para los pasajeros.
El panorama también repercute en las empresas de encomiendas y de transporte de carga, cuyos despachos avanzan con retraso debido a que los vehículos permanecen inmovilizados mientras esperan combustible.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, atribuyó la situación a un “estrés en la cadena logística” tras los más de 50 días de conflicto. Explicó que, además de la rehabilitación de carreteras afectadas por las movilizaciones, existe una mayor demanda de combustible por la reactivación de las actividades económicas.






