La aprobación del Decreto Supremo 5644 marca un hito en la comercialización de hidrocarburos en Bolivia al permitir que las estaciones de servicio vendan combustibles importados por el sector privado y productos distribuidos por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Esta medida, aplaudida por la Asociación de Surtidores (Asosur), pone fin al monopolio estatal en el abastecimiento y otorga al usuario final la libertad de elegir qué carburante cargar en su vehículo.

Libertad de elección y precios diferenciados

La principal novedad de esta normativa es la convivencia de dos esquemas de precios en un mismo surtidor. Mientras que el combustible entregado por YPFB mantendrá su precio, el producto importado por privados tendrá un precio variable sujeto a las fluctuaciones del mercado internacional.

Susy Dorado, gerente de Asosur Santa Cruz, destacó que la infraestructura actual de muchas estaciones permite esta modalidad, ya que cuentan con varios tanques que anteriormente se usaban para productos como la gasolina Premium o el Superetanol 92.

Según Dorado, el objetivo es satisfacer una demanda que YPFB no siempre logra cubrir, evitando así las filas interminables en los surtidores.

Plazos y reglamentación

Para que la venta privada se concrete, el sector espera la reglamentación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la cual debe emitirse en un lapso de 15 días, proyectado hasta el 22 de julio. Este reglamento definirá los requisitos técnicos y administrativos para que las estaciones obtengan la licencia de comercialización simultánea.

Si los trámites avanzan con agilidad, Asosur estima que el inicio oficial de la venta de combustible privado podría darse el 6 de agosto.

El decreto permite que cualquier persona natural o jurídica pueda importar combustible, lo que abre el abanico de proveedores para los surtidores, quienes ahora podrán elegir a quién comprar el carburante que ofrecerán al público.

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