Tal como estaba escrito, el presidente Rodrigo Paz refirió al “narcoterrorismo” como una amenaza contra la democracia, la estabilidad del país, poco después de promulgar en la Casa Grande del Pueblo la ley que regula los estados de excepción.

“Nuestra mano está extendida para seguir siempre en el diálogo, siempre en el diálogo, pero cuídense de los infiltrados y de los violentos. Y a los violentos, a los narcoterroristas, así como cayó (Sebastián) Marset, sus días están contados”, afirmó el Presidente al cerrar su intervención. El mandatario dejó en claro que irá tras Evo Morales y sus principales dirigentes cocaleros del Chapare. Y es que ahora tiene el apoyo de EEUU y otros países.

Desde Sao Paulo, el periodista Hilton Heredia García del diario financiero News Time (www.newstime.com.bo) adelantó el domingo que el gobierno boliviano conjuntamente grupos de élite de la DEA de EEUU, Brasil y Paraguay alistan un plan para arremeter con todos estos grupos involucrados en narcotráfico y terrorismo en Chapare.

En un discurso de tono duro, el mandatario sostuvo que los conflictos y bloqueos que ingresan en su sexta semana dejaron al descubierto la presencia de grupos violentos infiltrados en demandas sociales legítimas.

El sábado 6 de junio se desarrolló una operación policial con apoyo militar para intentar abrir la ruta que conecta Santa Cruz con Beni. En ese operativo, al menos seis policías resultaron heridos en San Julián, dos de ellos por armas de fuego, según los informes oficiales.

Ante este escenario, Paz también vinculó esos hechos con sectores que, según dijo, operan con recursos económicos, armas e intereses ajenos a las reivindicaciones de trabajadores, campesinos, gremiales, transportistas y movimientos originarios.

“No puede haber bolivianos de primera y de segunda, no puede haber bolivianos que estén por encima de la ley, por encima de nuestra democracia y nuestra Constitución”, afirmó Paz.

Luego agregó que tampoco puede permitirse que existan grupos que, “porque tengan recursos del narcoterrorismo”, puedan cambiar o bloquear decisiones de organizaciones sociales del país.

Los bloqueos y protestas en el país fueron escalando desde hace 39 días. La Central Obrera Boliviana (COB), el magisterio y otros sectores se movilizaron con demandas sectoriales, pero ahora varios de los movilizados, entre ellos sectores campesinos afines al expresidente Evo Morales, exigen el acortamiento del mandato constitucional del presiente Paz.

El Jefe de Estado cuestionó, este sentido, la presencia de personas del Chapare en ciudades de La Paz, El Alto y regiones del altiplano. “Yo me hago una pregunta: ¿por qué tanto chapareño en ciudades de La Paz, El Alto o el altiplano? ¿Es acaso ahora el departamento de La Paz un anexo del Chapare?”, expresó.

 

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