Tras el anuncio del Gobierno de implementar un régimen cambiario flexible mediante la Resolución Ministerial 245, el analista financiero Jaime Dunn, cuestionó que el ajuste del tipo de cambio por sí solo no resolverá los problemas estructurales de la economía boliviana.
“Devaluar no es el problema. El problema es creer que cambiar el precio del dólar arregla una economía desordenada”, afirmó Dunn en su publicación.
Según el economista, sin equilibrio fiscal, sin reservas internacionales suficientes, con tasas de interés controladas y un Estado que continúa gastando más de lo que produce, el tipo de cambio “solo reflejará la crisis que antes se ocultaba”.
Dunn enfatizó que la devaluación (o flexibilización del tipo de cambio) debe ser una de las últimas medidas, y no la primera. “Debe venir después de las reformas estructurales, con disciplina fiscal y un Banco Central verdaderamente independiente”, señaló.
El Gobierno activó este viernes un nuevo esquema cambiario que deja que el precio del dólar se determine por la oferta y la demanda diaria en el sistema financiero. El Banco Central de Bolivia (BCB) fijó la cotización inicial en Bs 9,73 para el lunes 29 de junio, marcando un cambio significativo respecto al anterior régimen de tipo de cambio fijo de Bs 6,96.
Para el analista financiero, el verdadero desafío no radica en el precio del dólar, sino en corregir las causas profundas del desequilibrio: el desorden fiscal, la falta de reservas genuinas y la ausencia de independencia institucional del ente emisor.
Dunn se suma al debate por la implementación del nuevo régimen cambiario flexible, en un momento en que Bolivia busca estabilizar su economía tras un período de tensiones sociales y restricciones externas. El analista reiteró la necesidad de priorizar disciplina fiscal y reformas estructurales antes de confiar en que un simple cambio en el precio del dólar pueda ordenar la economía.






