¿Por qué una Zona Económica Especial requiere una visión más amplia que la simple recaudación de impuestos?
Por: Lic. Lisa Lewin de Céspedes
Economista
Cuando se debate la creación de una Zona Económica Especial de Desarrollo (ZEED) para la provincia Germán Busch, es común que la discusión se centre únicamente en una pregunta: ¿cuánto dejaría de recaudar el Estado si se aplican incentivos tributarios?
Sin embargo, esta es una visión incompleta del problema. La experiencia internacional demuestra que las zonas económicas especiales exitosas no se diseñan únicamente desde una perspectiva tributaria, sino desde una visión integral de política económica orientada al crecimiento, la inversión, la generación de empleo y el desarrollo regional.
Dos formas de analizar el mismo tema
Existen dos enfoques complementarios para analizar los incentivos fiscales.
La primera es la visión mecánica tributaria, que se enfoca en la aplicación estricta de las normas, la fiscalización y la recaudación inmediata. Desde esta perspectiva, toda venta realizada en territorio nacional debe pagar impuestos conforme a la legislación vigente.
La segunda es la visión de política económica, que analiza los efectos que los impuestos generan sobre la competitividad, la inversión, la producción, la logística y el empleo.
Ambas visiones son necesarias, pero cuando se trata de una región fronteriza estratégica como Germán Busch, resulta indispensable incorporar la segunda para diseñar políticas públicas efectivas.
El caso del IVA y los compradores extranjeros
Tomemos un ejemplo práctico.
Un comerciante compra una mercancía por Bs 100 y paga Bs 13 de IVA.
Posteriormente vende esa mercancía por Bs 120, generando un IVA de Bs 15,60.
Desde la mecánica tributaria, el sistema funciona correctamente:
Crédito fiscal: Bs 13
Débito fiscal: Bs 15,60
IVA a pagar al Estado: Bs 2,60. La cadena tributaria se encuentra perfectamente estructurada.
Sin embargo, cuando el comprador final es un turista brasileño que adquiere el producto en Puerto Suárez o Puerto Quijarro y lo lleva a Brasil, surge una pregunta importante.
Ese comprador extranjero paga el IVA, pero no puede utilizar el crédito fiscal porque no desarrolla actividad económica en Bolivia ni presenta declaraciones tributarias ante el Estado boliviano.
Desde la visión tributaria, esto es correcto.
Pero desde la visión económica surge una interrogante fundamental:
¿Es conveniente gravar con la misma carga tributaria una venta cuyo consumo final se realizará fuera del país?
Muchos países han respondido esta pregunta mediante sistemas especiales de devolución de impuestos o regímenes preferenciales para zonas fronterizas y zonas económicas especiales.
El desafío de competir en una frontera internacional
La provincia Germán Busch no compite únicamente con otras regiones de Bolivia.
Compite diariamente con mercados ubicados al otro lado de la frontera.
Cada impuesto, cada trámite y cada costo adicional influye directamente en la decisión de compra de miles de consumidores brasileños que pueden elegir dónde realizar sus adquisiciones.
Por ello, la discusión no debe limitarse a cuánto se recauda en una operación individual.
La verdadera pregunta es:
¿Puede una reducción de la carga tributaria generar más actividad económica, más empleo, más inversión y una mayor recaudación total a largo plazo?
La experiencia internacional indica que sí.
Un impuesto único simplificado
Una alternativa que merece análisis es la implementación de un régimen simplificado dentro de la Zona Económica Especial.
Por ejemplo, en lugar de múltiples tributos y procedimientos administrativos complejos, podría establecerse un impuesto único reducido sobre el ingreso de mercancías.
Supongamos una carga valorada en USD 100
Con un tributo único del 3%, el Estado recaudaría USD 3.000 de manera inmediata y simplificada.
Si este esquema permite multiplicar el volumen de operaciones comerciales, industriales y logísticas, la recaudación total podría incluso superar la obtenida bajo el sistema tradicional.
Lo importante no es únicamente cuánto se cobra por cada operación, sino cuánto crecimiento económico se genera.
Más allá del comercio: industria y logística
La ZEED Germán Busch no debe concebirse únicamente como una zona comercial.
Su verdadero potencial se encuentra en tres pilares estratégicos:
1. Comercio fronterizo competitivo Atrayendo consumidores y empresas de países vecinos.
2. Industrialización y valor agregado Impulsando parques industriales para pequeñas y medianas empresas que transformen materias primas y generen empleo local.
3. Plataforma logística internacional Aprovechando la posición estratégica de la provincia para convertirse en un centro de distribución de mercancías provenientes de Asia, Europa y América hacia los mercados de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia.
En este escenario, la riqueza no proviene únicamente de los impuestos cobrados, sino de toda la actividad económica generada alrededor del movimiento de mercancías, la producción y los servicios.
Una inversión estratégica para Bolivia
Los incentivos tributarios no deben entenderse como una pérdida de ingresos para el Estado.
Cuando están correctamente diseñados, constituyen una inversión estratégica destinada a ampliar la base económica del país.
Más empresas generan más empleo.
Más empleo genera más consumo.
Más producción genera más exportaciones.
Más movimiento económico genera más recaudación sostenible.
Por ello, la discusión sobre la ZEED Germán Busch debe analizarse desde una visión de desarrollo integral.
El objetivo no es recaudar menos.
El objetivo es crear las condiciones para producir más, exportar más, atraer más inversiones y generar más oportunidades para la población de la región y de Bolivia.
La provincia Germán Busch posee una ubicación geográfica privilegiada, conexión con la hidrovía Paraguay-Paraná, infraestructura ferroviaria, acceso a mercados internacionales y una posición estratégica única en Sudamérica.
La pregunta ya no es si necesitamos una Zona Económica Especial.
La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a aprovechar plenamente el potencial económico de esta frontera para convertirla en uno de los principales polos de desarrollo del país.






