Por: Lic. Lisa Lewin de Céspedes / Economista

La reciente realización del II Encuentro Trinacional – Río Paraguay ha vuelto a poner sobre la mesa un tema fundamental para el desarrollo de Bolivia: el fortalecimiento de la Hidrovía Paraguay–Paraná como corredor estratégico para el comercio exterior.

Durante el encuentro, autoridades, empresarios y especialistas coincidieron en la necesidad de mejorar la navegabilidad, brindar mayor seguridad jurídica a las inversiones, fortaleciendo el corredor fluvial Tamango y Puerto Busch para consolidarlos como una plataforma logística de alcance internacional. Sin duda, se trata de objetivos necesarios y urgentes para el país.

Sin embargo, surge una pregunta clave: ¿es suficiente la infraestructura para generar desarrollo?
La experiencia internacional demuestra que la respuesta es no.
Los puertos, carreteras, hidrovías y corredores logísticos son herramientas fundamentales para conectar territorios con los mercados, pero por sí solos no garantizan industrialización, generación de empleo ni transformación económica. Para que ello ocurra, es necesario contar con políticas especiales que atraigan inversiones productivas y creen condiciones favorables para el establecimiento de industrias.

Es precisamente en este punto donde cobra importancia la propuesta de creación de una Zona Económica Especial de Desarrollo (ZEED) para la provincia Germán Busch.

La Hidrovía Paraguay–Paraná representa la vía de conexión de Bolivia con los mercados internacionales. Es la ruta que permite reducir costos logísticos, mejorar la competitividad y facilitar el acceso al océano Atlántico. Pero la ZEED sería el instrumento capaz de convertir esa ventaja geográfica en crecimiento económico sostenible.

Mientras la Hidrovía facilita el transporte de mercancías, la ZEED generaría las condiciones para que esas mercancías sean producidas, transformadas y exportadas desde nuestro propio territorio.

Esto permitiría atraer industrias, centros logísticos, inversiones tecnológicas y proyectos de valor agregado que actualmente encuentran dificultades para establecerse en la región.

La seguridad jurídica que hoy se demanda para las inversiones en dragado, señalización, terminales portuarias y concesiones también debe extenderse a quienes desean invertir en procesos productivos. Las empresas buscan estabilidad, reglas claras y visión de largo plazo. Una ZEED puede ofrecer precisamente ese marco institucional.

Además, la combinación entre Hidrovía y Zona Económica Especial permitiría consolidar esta región portuaria no solo en un puerto de salida sino podrá convertirse en un verdadero polo de desarrollo industrial y logístico para Bolivia y para la región central de Sudamérica.

Los beneficios potenciales son significativos:
• Mayor atracción de inversiones nacionales e internacionales.
• Generación de empleos directos e indirectos.
• Desarrollo de industrias exportadoras.
• Incremento de las exportaciones con valor agregado.
• Fortalecimiento de la integración regional.
• Reducción de costos logísticos para la producción nacional.
• Diversificación de la economía regional.
• Plataforma logística de importaciones.

En otras palabras, la Hidrovía y la Zona Economica Especial no son proyectos independientes ni alternativas excluyentes. Son iniciativas complementarias que deben avanzar de manera conjunta si se pretende alcanzar un verdadero proceso de transformación económica.

Bolivia tiene una oportunidad histórica en la provincia Germán Busch. La ubicación estratégica, la conexión bioceánica, el potencial de Puerto Busch y el acceso a la Hidrovía constituyen ventajas que pocos territorios poseen. Sin embargo, para convertir esas ventajas en desarrollo real se requiere una visión integral que combine infraestructura, institucionalidad e incentivos para la inversión.

La Hidrovía es la carretera fluvial que nos conecta al mundo. La Zona Económica Especial de Desarrollo es el motor económico que permitirá aprovechar esa conexión.

Sin una ZEED, solo tendremos infraestructura. Con una ZEED, además de infraestructuras también tendremos desarrollo, industrialización, empleo e inversiones sostenibles.

El desafío no es elegir entre una u otra. El verdadero desafío es comprender que ambas son piezas de una misma estrategia para construir el futuro económico de Germán Busch, de Santa Cruz y de Bolivia.

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