Bajo un fuerte resguardo policial y en medio de un operativo de máxima seguridad, así llegó a Brasil Gerson Palermo, considerado uno de los principales jefes de la organización criminal Primer Comando Capital (PCC), luego de ser capturado y expulsado de Bolivia.
El traslado del acusado se realizó bajo estricta custodia.
La entrega del extraditado se realizó en el aeropuerto internacional Viru Viru de Santa Cruz, donde autoridades bolivianas pusieron al detenido a disposición de agentes brasileños, cerrando así una persecución internacional que se extendió durante varios años.
Palermo fue capturado en la localidad de Cotoca, a 22 kilómetros de Santa Cruz, durante un operativo conjunto ejecutado por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), Interpol y la Policía Federal de Brasil. Según las investigaciones, el acusado permanecía oculto en territorio boliviano utilizando una identidad falsa y sin levantar sospechas entre los vecinos de la zona donde residía.
La captura se produjo sin incidentes luego de que agentes de la Felcn irrumpieran en la vivienda donde se escondía. Posteriormente, Palermo fue trasladado hasta oficinas de Interpol en Santa Cruz, donde permaneció bajo estricta vigilancia hasta concretarse su expulsión.
El comandante departamental de la Policía en Santa Cruz, David Gómez, explicó que la salida obligatoria del ciudadano brasileño se coordinó con autoridades de Migración debido a la gravedad de los delitos que enfrenta en su país.
Gerson Palermo figuró durante años entre los principales líderes del PCC, considerada una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil y vinculada al narcotráfico internacional, asesinatos, secuestros y crimen organizado. Las condenas acumuladas en su contra alcanzan casi 126 años de prisión.
Entre los casos más notorios atribuidos a Palermo figura el secuestro de un avión comercial de la extinta aerolínea Vasp, ocurrido en el año 2000. De acuerdo con las autoridades brasileñas, la tripulación fue obligada a cambiar la ruta de vuelo para ejecutar el robo de un cargamento de dinero del Banco do Brasil, con un botín de 5,5 millones de reales. Por ese hecho recibió una condena superior a 66 años.
Además, en 2017 fue identificado como uno de los líderes de una red internacional de narcotráfico desarticulada durante la denominada Operación All In, organización que trasladaba cocaína desde Bolivia hacia Brasil mediante avionetas y camiones. Por estos delitos sumó otros 59 años de condena.

El ahora extraditado también contaba con una notificación roja de Interpol y permanecía prófugo desde abril de 2020, cuando obtuvo un beneficio de habeas corpus para cumplir arresto domiciliario. Apenas cinco horas después de abandonar la cárcel de máxima seguridad de Campo Grande, en Mato Grosso do Sul, rompió el dispositivo electrónico de control y desapareció.
LOS MAFIOSOS EN BOLIVIA
Bolivia volvió a quedar en el centro de la atención regional tras una serie de operativos que permitieron la captura de importantes líderes del narcotráfico y del crimen organizado internacional que se refugiaban en el país.
Las investigaciones revelaron que varias organizaciones criminales extranjeras utilizaron territorio boliviano, principalmente el departamento de Santa Cruz, como punto estratégico para ocultarse, coordinar operaciones y mover recursos ligados al tráfico internacional de drogas.
Entre los casos más resonantes figura la captura del uruguayo Sebastián Marset, considerado uno de los narcotraficantes más buscados de Sudamérica. Fue detenido el 13 de marzo de 2026 y era requerido por varios países por delitos vinculados al tráfico de drogas y lavado de dinero.
Antes de su caída, un video difundido en redes sociales lo mostraba acompañado de integrantes del Primer Comando Capital (PCC), una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. En la grabación, Marset lanzó amenazas desafiando incluso a las fuerzas del orden.
“Estamos preparados para hacer guerra con el que sea. ‘El Colla’, la Policía, no me importa a nadie”, expresó el narcotraficante uruguayo.
Otro de los golpes importantes ocurrió en noviembre de 2023, cuando en Cochabamba fue capturado el brasileño Jhesuilson Pereira Gómez, alias “Loiro” o “Choco”, identificado como uno de los líderes del Comando Vermelho.
El criminal se encontraba prófugo tras escapar del penal de máxima seguridad de Chonchocoro y enfrentaba procesos por extorsión y portación ilegal de armas en Brasil.
La lista de capturados continuó creciendo en mayo de 2025 con la detención de Marcos Roberto de Almeida, alias “Tuta”, considerado uno de los principales líderes del PCC. El brasileño fue aprehendido en Santa Cruz mientras intentaba renovar una cédula de identidad utilizando documentación falsa.
Los informes de inteligencia señalaron que “Tuta” dirigía operaciones de la organización criminal desde territorio boliviano.
Meses después, el 11 de mayo de 2026, cayó Kleber Nóbrega Pereira, conocido como “Kekeu”, señalado como jefe de una facción del Comando Vermelho en el estado brasileño de Bahía.
El extranjero residía en el municipio de Cotoca, donde aparentaba ser un empresario exitoso y habitaba una vivienda valuada en aproximadamente un millón de dólares.
La captura más reciente se registró el martes 26 de mayo de 2026, cuando fue detenido en Cotoca Gerson Palermo, uno de los principales líderes del PCC.
Según reportes oficiales, Palermo acumulaba condenas por casi 126 años de prisión en Brasil y permanecía prófugo desde 2020.






