Por: Lisa Lewin de Céspedes

Las grandes transformaciones no se logran en un período de gobierno ni dependen de una sola autoridad. Requieren visión, continuidad y, sobre todo, coherencia política.

Si la provincia Germán Busch aspira a convertirse en una verdadera Zona Económica Especial de Desarrollo, debe comprender que este proyecto trasciende colores políticos, gestiones municipales e incluso gobiernos nacionales.

Las oportunidades históricas se pierden cuando cada autoridad intenta comenzar de cero.

Por el contrario, los territorios que logran desarrollarse son aquellos donde existe una visión compartida que se mantiene en el tiempo, independientemente de quién ocupe los cargos públicos.

La creación de una Zona Económica Especial no es una obra física que pueda inaugurarse en pocos meses. Es una política pública de largo plazo que requiere planificación, normativa, infraestructura, promoción de inversiones, coordinación internacional y seguridad jurídica.

Por ello, resulta fundamental que alcaldes, concejales, asambleístas, parlamentarios, instituciones cívicas, empresarios y sociedad civil hablen un mismo lenguaje cuando se trata de defender este objetivo estratégico.

La coherencia política no significa pensar igual en todo. Significa entender que existen temas que deben convertirse en políticas de Estado y no en banderas partidarias.

La provincia Germán Busch posee ventajas que pocas regiones de Bolivia tienen: conexión directa con Brasil, acceso al corredor bioceánico, potencial logístico, recursos naturales, capacidad productiva y una ubicación privilegiada para el comercio internacional.

Sin embargo, estas ventajas por sí solas no generan desarrollo.
Se necesita una decisión colectiva de sostener un proyecto común durante años, el mismo que ya viene siendo trabajado hace más de diez años, y que el nuevo escenario político del país, requiere que pongamos nuevamente sobre la mesa.

La coherencia política también significa no buscar culpables equivocados.

Uno de los argumentos que con frecuencia se escucha cuando se habla de la Zona Económica Especial para la provincia Germán Busch es que el proyecto no avanzó porque fue presentado o impulsado por determinado actor político.

Esa explicación resulta demasiado simplista para un problema que lleva décadas sin resolverse.

La realidad es que la región oriental de Bolivia ha experimentado durante muchos años una postergación de proyectos estratégicos para su desarrollo. Independientemente de quién los haya promovido, muchas iniciativas quedaron archivadas, rechazadas o simplemente no recibieron el impulso político necesario para convertirse en realidad.

Por ello, atribuir el retraso de la Zona Económica Especial a una persona, una institución o una corriente política específica es desconocer la dimensión real del problema.

Las grandes transformaciones regionales no pueden depender de simpatías o diferencias partidarias. Si una propuesta es buena para la región, debe ser defendida por todos.

La coherencia política consiste precisamente en eso: mantener el apoyo a los proyectos estratégicos sin importar quién los presente o quién ocupe temporalmente un cargo público.

La provincia Germán Busch no necesita que se discuta quién tuvo primero la idea. Necesita que quienes hoy tienen responsabilidades de decisión se comprometan a hacerla realidad.

Después de más de veinte años de oportunidades perdidas, la discusión ya no debería centrarse en el origen político de la propuesta, ni de quienes se interesan a llevar adelante un proyecto, sino en sus beneficios para la población, la generación de empleo, la atracción de inversiones y el desarrollo económico de Bolivia.

Porque cuando un proyecto estratégico se analiza por el color político de quien lo impulsa y no por sus resultados potenciales, pierde la región, pierde el departamento y pierde el país.

La Zona Económica Especial debe convertirse en una causa regional y nacional, no en una bandera partidaria, es una oportunidad histórica.

Hoy Bolivia enfrenta desafíos económicos importantes. Precisamente por ello, proyectos capaces de generar empleo, atraer inversiones, dinamizar el comercio y fortalecer la integración regional deben ser considerados prioridades nacionales.

La provincia Germán Busch tiene las condiciones para convertirse en una plataforma de desarrollo para el país. Pero para lograrlo se requiere unidad de propósito, madurez política y una visión que vaya más allá de las próximas elecciones.

Solo así podremos hablar verdaderamente de coherencia política y de una visión compartida de futuro.

Porque las grandes oportunidades no esperan indefinidamente.
Y la historia juzga a quienes tuvieron la posibilidad de impulsar el desarrollo y prefirieron anteponer las diferencias políticas al bienestar de su gente.

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