En un hito financiero histórico, los futuros del oro rompieron la barrera de $us 4.000 la onza por primera vez el pasado martes, cerrando en un récord de 4.004,40 dólares.
Este avance marca la culminación de un repunte sin precedentes, con el metal precioso subiendo aproximadamente un 50% desde principios de año. Este aumento transforma al oro, de un refugio seguro tradicional, en lo que los analistas denominan un «activo para todas las ocasiones». Sin embargo, refleja la profunda inquietud de los inversores sobre la política económica, las tensiones geopolíticas y el cambiante orden mundial.
La ruptura del nivel de los $us 4.000 la onza se debió a una confluencia de factores desencadenantes a corto plazo. Un elemento clave fue la agitación política en Japón, donde la sorpresiva victoria de Sanae Takaichi en la carrera por el liderazgo del país perturbó los mercados. Su plataforma de gasto deficitario agresivo provocó que el yen, otro activo refugio tradicional, cayera a su nivel más bajo en 13 meses.
Esto impulsó a los inversores a recurrir al oro como alternativa. Simultáneamente, el prolongado cierre del gobierno estadounidense ha generado un vacío de datos económicos oficiales, alimentando la incertidumbre. En ese contexto, Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group, recoró que, para los inversores, “las promesas políticas no equivalen a seguridad financiera”.
Fuerzas impulsoras
El repunte se sustenta en varias fuerzas estructurales poderosas que sugieren que la tendencia está sólidamente arraigada.

Búsqueda de seguridad: Los inversores se enfrentan a una estrategia de cinco factores, que sopesa los riesgos geopolíticos, la política comercial estadounidense, las amenazas a la independencia de la Reserva Federal, las políticas fiscales de gobiernos como el de Japón y las expectativas de futuros recortes de las tasas de interés en Estados Unidos. Este entorno ha reforzado el papel del oro como una reserva de valor fiable.
Un nuevo comprador: Los bancos centrales, especialmente en los mercados emergentes, se han convertido en una fuerza silenciosa pero formidable. Están comprando oro a un ritmo acelerado para diversificar sus reservas, alejándose del dólar estadounidense y los bonos del Tesoro, una tendencia acelerada por las sanciones occidentales a Rusia. Gregory Shearer, de J.P. Morgan, observó que “la incertidumbre política adicional probablemente contribuirá a impulsar una compra continua por parte de los bancos centrales en 2025”. Estas adquisiciones institucionales han sentado una base sólida para el mercado.
Política monetaria: El primer recorte de tipos de interés de la Reserva Federal en septiembre hizo que los activos sin rendimiento, como el oro, fueran más atractivos en comparación con los instrumentos de deuda. Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, enfatizó este punto, afirmando que los instrumentos de deuda “no son una reserva efectiva de riqueza” y recomendó a los inversores asignar “alrededor del 15% de su cartera en oro”.
Futuro
Los pronósticos de los expertos sobre el futuro del oro siguen siendo, en general, alcistas, aunque con plazos y objetivos variables.
La estratega de UBS, Ulrike Hoffmann-Burchardi, declaró: «Creemos que el repunte aún no ha terminado; prevemos que los precios suban hasta los $us 4.200 por onza en los próximos meses». Goldman Sachs ha establecido un objetivo aún más ambicioso de $us 4.900 por onza para diciembre de 2026.
La espectacular subida del oro por encima de los $us 4.000 es más que una cifra; es un potente barómetro del sentimiento global. Como observó Tim Waterer, de KCM Trade, el oro ha abandonado su imagen puramente defensiva para convertirse en un activo multifacético para cualquier ocasión. En una era marcada por la incertidumbre, su brillo refleja los complejos e interconectados temores y oportunidades que configuran el futuro financiero mundial.
La plata se sube a la tendencia
Durante la última semana, los precios de la plata han continuado su racha vertiginosa, estableciendo nuevos récords. La plata al contado se disparó hasta aproximadamente $us 49,54 por onza el pasado miércoles, impulsada principalmente por el impulso del histórico repunte del oro.
Los contratos de futuros siguieron el mismo movimiento, con la plata con vencimiento al mes próximo rondando los $us 48,50 a $us 48,90.
Razones para el alza
Varias fuerzas superpuestas impulsan el repunte. En primer lugar, el propio avance del oro por encima de los $us 4.000 por onza ha impulsado a la plata, ya que los inversores buscan exposición apalancada a metales preciosos.
En segundo lugar, la demanda de activos refugio en un entorno macroeconómico incierto: tensiones geopolíticas, temores a la inflación, ambigüedad en la política monetaria./LR






